Proceso de fabricación de alfombras de fieltro y lana

Trabajamos directamente con artesanos de la India. De esta forma garantizamos la calidad de nuestras alfombras y creamos puestos de trabajo en la zona. Te explicamos el proceso de elaboración en detalle.

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¿Qué tiene esta lana de especial?

Tiene propiedades naturales extraordinarias. Además de ser mullida y resistente, es ignífuga, por lo que en lugar de quemarse, arde.

Otro de sus beneficios es que es fácil de convertir en fibra para tejer y es muy agradecida a la hora de teñir, por lo que podemos ofrecerte alfombras en preciosos colores.

Y por si esto fuera poco, aún hay más. La lana es un perfecto material aislante y da calor. Es suave y muy agradable al tacto. Además es flexible y duradera, resistiendo incluso a la electricidad estática.

Por todo ello, no es de extrañar que se haya tejido y utilizado durante siglos como materia prima para fabricar innumerables alfombras.

Sukhi ofrece cuatro colecciones diferentes de alfombras indias artesanales.

1. Alfombras de fieltro recortado

¿Cuál es el proceso de fabricación? Para hacer nuestras alfombras, usamos lana afieltrada 100%.

Recortamos en primer lugar los motivos elegidos uno a uno con distintas herramientas.

Posteriormente, se colocan sobre un tejido y se atan a los hilos de la urdimbre y a una barra de metal. El tejedor comienza a tensarlos por un extremo y el proceso se repite una y otra vez, hasta que se crean múltiples series de fieltro recortado.

Estas alfombras tienen un trabajo increíble. ¡Cada una cuenta con entre 3000 y 4000 motivos!

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2. Alfombras de lana afieltrada

Nuestras alfombras de lana afieltrada se tiñen en ollas, siguiendo procesos de antaño. Hay algo maravilloso en esta técnica tan tradicional y antigua.

Además, disponemos de una enorme variedad de colores, muchos de los cuales no se habían usado antes en la confección de estas alfombras.

El proceso de teñido

Para teñir en ollas no hace falta apenas maquinaria. Las madejas de hilo se unen a unos bucles de metal que se hacen rotar manualmente. A continuación, se sumergen los hilos una y otra vez hasta que se empapan de color.

Los hilos se dejan secar una vez teñidos. A veces se colocan en cámaras secadoras, pero la experiencia nos dice que los acabados son de mayor calidad si se secan al aire de forma natural.

El producto final

Los hilos teñidos y ya secos se llevan a la tejedora. El resultado final destaca por su profundidad, y ésta se consigue gracias a que el fieltro absorbe casi la mitad del tinte.

Se trata de alfombras densas, pero extremadamente suaves y agradables a tus pies.

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3. Alfombras de piedras

¿En qué consisten? Los artesanos hindúes fabrican bolas del tamaño de piedras a partir de lana húmeda, que se colocan en una superficie jabonosa.

El proceso es muy interesante. Se hacen rodar y se enjuagan hasta que comienzan a encogerse y a tomar forma.

El siguiente paso es meter la lana en agua fría y enguajarla.

Este tratamiento intensivo se repite varias veces, hasta que hay suficientes “piedras” y éstas adquieren la textura adecuada.

Se secan al sol y a partir de ese momento están listas para la última fase. Se cosen con sumo cuidado a una superficie lanosa.

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4. Alfombras de nudos de lana

La lanolina, una cera natural procedente de las ovejas, está presente en nuestras alfombras de nudos de lana. El proceso comienza con el lavado y secado de nuestra lana virgen procedente de Nueva Zelanda. Posteriormente, los cardadores e hilanderos la recogen y se dispone en haces.

Se tarda una semana entera en convertir dos kilos de materia prima en hilo (llamamos hilo a la lana cuando está preparada para ser tejida).

Los cardadores retienen el exceso de pelusa de la lana áspera. Así no se pierde nada.

La mejor forma de asegurar que las fibras más largas, que son las más aptas para convertir en hilo, no se pierden, es mediante el cardado manual. Además, cuando las fibras tienen diferente longitud, el hilo final es más fuerte.

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El cardado manual añade fuerza y suavidad

La diferencia entre el cardado manual y el mecánico se aprecia a simple vista. Cuando se carda la lana a mano, el efecto es mucho más natural.

Además, es sorprendentemente suave al tacto por sus altos niveles de lanolina.

El hilado a mano proporciona calidez

El hilado manual convierte la lana en nudos de manera gradual. La lana cardada y sedosa se introduce en la rueca manual y… ¡empieza el proceso!

La lana se hace girar y se deshace en largos hilos de primera calidad, que se enrollan en un carrete. Conforme se añade más lana, el hilo se va volviendo más grueso.

Posteriormente, este hilo puede tejerse para hacer una alfombra de nudos de lana. Para ello, se saca el hilo y se deja sin cortar, consiguiendo así una serie de nudos.

Nuestro proceso es meticuloso al máximo, pero ahí radica la diferencia.

Nuestras alfombras de nudos de lana duran para siempre en óptimas condiciones. Son suaves, cómodas y perfectas para las frías noches de invierno.

Lanolina

¿Por qué nos gusta tanto la lanolina? Porque es una barrera natural contra las manchas y contribuye a que la lana permanezca suave y mullida.

Nuestros artesanos trabajan también con lanolina. El proceso manual es mucho más trabajoso, caro y lento, pero el resultado merece la pena.

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